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CÁCERES: CIUDAD,
AVES Y ARTE
Texto: Luis Sogorb.
Después de mi anterior artículo de presentación del Wildlife Art,
modalidad artística novedosa en nuestro país, creo interesante continuar
para terminar su presentación, con una experiencia práctica que reúne todos
los requisitos deseados por un artista de naturaleza: una exposición para
dar a conocer su trabajo, el apunte del natural y la contribución a la
conservación de la naturaleza. Todos estos puntos se dieron cita en una
actividad celebrada el pasado mes de Mayo en la ciudad extremeña de
Cáceres.
Cáceres se encuentra enclavada en unas tierras, las extremeñas, palpitantes
de naturaleza, no sólo en los alrededores de la ciudad, sino en sus mismas
calles y edificios. Esto unido a sus 2000 años de historia y cultura han
llevado a esta bella ciudad a poner en marcha su candidatura a Capital
Europea de la Cultura en 2016. No en vano es una ciudad Patrimonio de la
Humanidad desde 1986.

Entrada al centro histórico a través del Arco de la Estrella desde la Plaza
Mayor. Cáceres. |
Así, la Junta de Extremadura a través de la Consejería de Cultura y Turismo
y, contando con la colaboración del Ayuntamiento de Cáceres, SEO/BirdLife y
la Asociación Española de Artistas de Naturaleza organiza una serie de
actividades enmarcadas bajo el título “Festival de las Aves Ciudad de
Cáceres”. Maratón fotográfico, certamen de pintura al aire libre, rutas
ornitológicas guiadas por la ciudad, talleres infantiles y de anillamiento
de aves... son algunas de las actividades con las que pudieron disfrutar
cacereños y visitantes entre el 15 y el 17 de Mayo. El arte de naturaleza
también tuvo un lugar importante. El viernes tarde se inauguraba en el
incomparable marco del Palacio Luisa de Carvajal ubicado en la Plaza de San
Jorge, en pleno centro histórico de la ciudad, una exposición de wildlife
art que reunía pinturas y esculturas de 11 artistas españoles y que no
me resisto a enumerar: Catalina Somolinos, Chiqui Díaz, Fernando Fueyo,
Francisco J. Hernández, José A. Sencianes, Juan Varela, Manuel D. Galeote,
Manuel Sosa, Regla Alonso, Rosalía Martín y el que escribe. Si su calidad
artística era indiscutible, aquellos días pude constatar que su calidad
humana iba más allá.

Artistas presentes en la inauguración de la exposición. De izquierda a
derecha y de arriba abajo: Lluís Sogorb, Manuel D. Galeote, Francisco J.
Hernández, Catalina Somolinos, Manuel Sosa, Juan Varela, José A. Sencianes y
Chiqui Díaz.

Entrada a la exposición.

Vista de una parte de la sala. |
Pero antes de proseguir voy a retroceder al viernes por la mañana, momento
del día libre de actos y que sirvió para que los 6 artistas (Somolinos,
Hernández, Sencianes, Galeote, Sosa y yo) que estábamos en esos momentos
compartiéramos unas jornadas de pintura en plena naturaleza extremeña, en un
bello lugar como son las Dehesas del Rey, muy cerca de Portugal, rodeados de
encinas, vacas, cigüeñas, buitres, incluido un buitre negro (Aegypius
monachus), milanos, etc. Allí pasamos la mañana casi sin darnos cuenta
esparcidos por la dehesa pintando y disfrutando de aquellas inmensas
tierras. Pude comprobar el porque de la fascinación de Extremadura para los
amantes de la naturaleza. Estabas literalmente rodeado de vida y si te
encontrabas en una dehesa, era dehesa hasta donde te alcanzara la vista y
miraras en la dirección que miraras. Si cruzabas por terrenos de cultivo,
exactamente lo mismo. Incluso pasamos por una zona muy buena para ver a la
espectacular avutarda común (Otis tarda) pero no tuvimos
suerte. Esa es la palabra. Suerte. Es lo que se necesitaba para ver aquella
escasa ave en esa tierra inmensa. Su gran tamaño empequeñecía ante
kilómetros y kilómetros cuadrados de llanuras. Eso, o conocer al dedillo sus
costumbres. Entendí entonces la decepción que sufren muchas personas que
viajan a Extremadura con la idea preconcebida de que van a ver toda su
riqueza natural nada más bajar del coche. Entre que las especies más
llamativas son escasas en número y el terreno, vuelvo a repetir, tan amplio,
es casi como buscar una aguja en un pajar. Así y todo, disfrutas viendo
paisajes y fauna que no sueles ver por tus tierras. Yo no me cansé de ver
los planeos del milano negro (Milvus migrans), muy abundante,
salpicado en ocasiones de un ejemplar de milano real (Milvus milvus).
Pero si había un ave que podías ver volando en cualquier cielo y posado en
cualquier parte, ese era la cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Grande.
Elegante. Negra y blanca. Omnipresente.

Paisaje en las Dehesas del Rey. Cáceres. |
Pero volvamos a la dehesa, allí, intentando capturar con trazos todo
aquello. Pase gran parte de la mañana fascinado contemplando todo lo que me
rodeaba. Las briznas doradas de hierba, las encinas, las rocas, el inmenso
azul del cielo, la luz de aquellas tierras, la vida que por allí pululaba,
inmersa en multiplicarse en plena primavera. Tardé bastante en poder tomar
algún apunte pues no quería perderme ningún detalle, ningún color, ningún
aroma, ninguna luz. De vez en cuando observaba también a los compañeros que
andaban absortos en los mismos menesteres. En sus rostros se podía leer
perfectamente que estaban disfrutando plenamente de aquel momento. Si la
felicidad tiene una luz especial, es la que reflejaban aquellas caras, sin
lugar a dudas. Cuando alguien volvió a recobrar el conocimiento, era ya
tarde. Ya había pasado la mañana. Había que regresar.

Sogorb tomando apuntes en las Dehesas del Rey. Cáceres. |
Ya por la tarde, como había enunciado antes se procedió a la inauguración de
la exposición de Arte de Naturaleza titulada “Wildlife Art, la imagen de la
Naturaleza” que contó con gran asistencia de público y que permaneció hasta
el día 24 de ese mes. Instantes antes se inauguro “Caceres ciudad de las
aves”, otra exposición situada en la Plaza Mayor, frente al ayuntamiento y
que a través de unos paneles enumeraba la relación de la ciudad con las
aves. Ciertamente, la ciudad convive con una gran variedad de aves.
Omnipresente es como ya he dicho antes la cigüeña blanca, a la que se puede
ver por todos los rincones. También es frecuente la grajilla (Corvus
monedula) aunque la joya de la ciudad es sin lugar a dudas el
cernícalo primilla (Falco naumanni), pequeña rapaz que se
encuentra en una situación bastante delicada en cuánto a su conservación.
Incontables vencejos también surcaban incesantemente aquel cielo primaveral.
Incluso, desde la misma plaza del ayuntamiento, la naturaleza te puede
regalar el contemplar el vuelo de un impresionante y escaso buitre negro.
Amanece el sábado, fresco, se oyen ya los chasquidos que producen las
cigüeñas con su enorme y rosado pico. Se nos presentaba por delante un día
de encuentro con el centro histórico de Cáceres y las aves. Aquellas calles
cargadas de historia fueron todo el día un hervidero de actividades además
de la nuestra y de gente que las recorría sin cesar. Nuestro objetivo era
captar en apuntes aquel paisaje humano y antiguo y las aves que allí vivían.
Si en un principio empezamos juntos 5 artistas (Manuel Sosa no pudo
quedarse), poco a poco nos fuimos dispersando cautivados por aquel lugar. He
de confesar que me costó concentrarme para poder realizar algún trazo,
acostumbrado a la soledad y tranquilidad que habitualmente me acompañan en
mis apuntes. Pero bueno, alguna cosa salió, a continuación podéis ver alguna
muestra de los apuntes de aquel día.







Apuntes tomados en el centro histórico de Cáceres. 16 de Mayo de 2009. |
Por la tarde decidimos evitar que nos sucediera lo de la mañana y buscamos
un lugar lo más tranquilo posible para pintar todos juntos. Se unieron Regla
Alonso y Rosalía Martín que habían llegado a mediodía. Al final decidimos
probar suerte desde lo alto de la Torre de Bujaco. Bonitas vistas. Rodeados
de edificios emblemáticos de la ciudad albergando uno o varios nidos de
cigüeña, como no. Pollos junto a alguno de sus padres posaron tranquilamente
para nuestros lápices y pinceles. Aunque más esquivos, también pudimos
disfrutar con la visión de algún que otro cernícalo primilla. Terminamos la
tarde recorriendo algún rincón más del centro histórico. Un día agotador
pero intenso y sumamente gratificante por todo lo vivido y compartido con
aquellos compañeros de pinceles, colores, luces y sensaciones.

L. Sogorb, C. Somolinos y J. A. Sencianes pintando en lo alto de la Torre de
Bujaco. Cáceres. |
El domingo por la mañana fue el día de las despedidas. Teníamos un largo
viaje de regreso No fue un adiós, sino un hasta pronto, aquello había que
repetirlo pues aquel contacto fue sumamente enriquecedor para todos y
tenemos que seguir uniendo esfuerzos para dar a conocer nuestro trabajo y
para contagiar con él el entusiasmo por la naturaleza.
Y ahora queda la otra parte por la que el artista de naturaleza hace lo que
hace: su implicación en la conservación. En efecto, con todo lo capturado en
nuestros cuadernos vamos a reflejarlo en obras que se presentaran el próximo
año en la Feria Internacional de Turismo Ornitológico (FIO), que desde hace
varios años se celebra en el incomparable marco del Parque Nacional de
Monfragüe. Contaremos con un stand y de las ventas de las obras, parte irá
destinado a un proyecto de SEO/BirdLife sobre cajas nido para cernícalos
primillas en los tejados del centro histórico de Cáceres, para contribuir a
la recuperación de esta pequeña y bella rapaz amenazada.
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