CRÓNICA DE UNA ESCAPADA A GALLOCANTA


Texto y fotos: © Dani Gilabert y Rebeca Velasco excepto la del albergue que es de Allucant. 

CRÓNICA DE UNA ESCAPADA A GALLOCANTA.

El lunes 22 de Enero del 2007 decidimos hacer una pequeña escapada a Gallocanta, a pesar de la mala previsión del tiempo.

Salimos desde Altea, por la autopista, llegamos a Sagunto donde nos desviamos hacia Teruel. Desde aquí seguimos dirección Zaragoza hasta la población de Calamocha (famosa por su jamón) donde ya encontraremos indicaciones de la laguna de Gallocanta. En total unas 3 horas y media.

Las poblaciones que rodean la laguna son Tornos, Bello, Las Cuerlas, Gallocanta y Berrueco.

 

Entre Tornos y Bello encontramos el centro de interpretación de la laguna, lugar ideal para ver la entrada de las grullas.

En la población de Gallocanta está el albergue Allucant ( www.allucant.com ), un sitio idóneopara alojarse, donde comeremos y dormiremos bien y a buen precio. También desde aquí se organizan salidas ornitológicas y rutas en bici, y sus propietarios nos informarán de las mejores zonas para ver grullas, los últimos censos o cualquier cosa que necesitemos.

 Llegamos por la tarde y, como era de esperar, hace un frío del carajo. Vemos las primeras grullas cerca del observatorio de los Aguanares, camino de la ermita Virgen del Buen Acuerdo.

 

Desde este lugar esperamos ver la entrada de las grullas al atardecer, pero entran dos pequeños bandos y, al anochecer, un poco decepcionados volvemos al albergue donde nos hospedamos.

Al día siguiente recorremos los alrededores de la laguna donde vemos varios grupos de grullas alimentándose, algunos ejemplares están anillados.

Por la tarde probamos suerte en la zona del centro de interpretación de Bello. Esta vez si que acertamos. A partir de las 16:30 empiezan a llegar bandos cada vez más numerosos procedentes de los campos del Jiloca.

El espectáculo es increíble, uno de los fenómenos más bellos que hemos visto nunca y se alarga hasta bien entrada la noche.

 

Al día siguiente vamos a ver el amanecer en el mismo lugar para ver como salen las grullas hacia los lugares que usan para alimentarse. Nosotros también damos cuenta de un buen almuerzo y comenzamos el regreso todavía sobrecogidos por el espectáculo y con el trompeteo de las grullas sonando en nuestros oídos. Al igual que las grullas nosotros tambien volveremos el año que viene!

 

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