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LA SELVA DE IRATI
Excursionistas: Isa, Eli, Isra, Fran, Jordi y
Jorge Boronat.
La selva de Irati es un bosque atlántico de unas 17.000
has. situado al norte de Navarra, en el extremo occidental de los Pirineos.
Está muy bien conservado y alberga el hayedo más grande de España, entre
otras joyas naturales.
Partiendo desde Oliva, el viaje dura unas 7 horas en coche,
así que nos entretenemos observando aves. Nada más entrar en provincia de
Teruel, aparece un milano real. Estas elegantes rapaces nos van a acompañar
durante todo el camino hasta Pamplona, de manera que podemos contar más de
10 de ellas durante el trayecto. También son abundantes los buitres
leonados.
Paramos para comer en las Bárdenas Reales, aunque sólo es
un pequeño descanso, porque no tenemos tiempo ni vehículo para más. Así y
todo, en una laguna seca vemos 1 aguilucho lagunero y unos cuantos
escribanos palustres.
Al día siguiente, ya en nuestro destino, hacemos una
excursión por el interior de la reserva de Irati, previo pago de 3€. Las
hayas (Fagus sylvatica) ocupan la mayor parte del bosque, ahora con
las hojas teñidas de dorado. También son bastante frecuentes los abetos (Abies
alba) ,los abedules(Larix decidua) única conífera europea que
pierde sus agujas en otoño, y el pino rojo (Pinus sylvestris). Menos
abundantes son los arces, serbales (Sorbus acuparia), avellanos (Corylus
avellana) o acebos (Ilex aquifolium) . Los helechos
ahora secos ocupan parte de las zonas menos arboladas.
Al entrar en el bosque, las especies de aves forestales son las que
predominan, y nos llama especialmente la atención el herrerillo común (muy
abundante), el carbonero palustre o el reyezuelo sencillo. Al rato oímos un
trepador azul. Cuesta de localizar hasta que vemos una pareja, pero a lo
largo del recorrido se va haciendo un habitual. También vemos un grupito de
lagartijas roqueras (Podarcis
muralis)
que están tomando el sol. Bordeamos el embalse de Irabia, donde se ven unos
pocos azulones, y sobre la montaña vuelan algunos buitres. Continuamos por
el río Irati, de aguas cristalinas, y habitat ideal para 1 mirlo acuático
que busca alimento entre las piedras. Por la noches es el cárabo el que
canta.
Al día siguiente volvemos a madrugar. Por el movimiento que se ve al salir
al campo debe haber algún animal muerto en un cerro frente al albergue, tal
vez alguna oveja, porque se van acercando decenas de buitres, cornejas y
algunos cuervos. Como llueve, no podemos hacer caminata, así que nos vamos a
Biarritz a visitar sus famosas playas. Por el camino hacia Francia dominan
el roble albar (Quercus
petraea)
y también se ven castaños (Castanea
sativa).
La arquitectura del pueblo, imitando casas tradicionales, es muy bonita,
muy diferente al turismo salvaje de Alicante. Vamos caminando por el paseo
marítimo, y se ven gaviotas patiamarillas, cormoranes grandes y lo más
curioso, 1 vuelvepiedras que va detrás de trocitos de pan que deja la gente
( aunque los gorriones suelen ser más rápidos y se lo roban). Le tiramos
migas de pan para fotografiarlo, aunque sin mucha fortuna.
El último día antes de marcharnos aún vemos algún milano real, 1 ratonero y
1 gavilán que buscan comida por los campos cercanos al albergue. En una loma
enfrente nuestro vemos 1 ciervo que atraviesa el pasto hasta llegar al
bosque. Antes de irnos ya está haciendo aguanieve y las montañas se van
vistiendo de blanco. Nos vamos pero esperando volver pronto.
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