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APUNTES DE UN VIAJE A ISLANDIA Texto y fotos: Sergio Arroyo. El pasado mes de julio tuve oportunidad de visitar, junto a Sonia, mi mujer, esta aislada isla del Norte de Europa. Hace mucho que acariciaba la idea de este viaje, presentándose la ocasión de poder conocerla en compañía de Einar y Liv, dos amigos noruegos que ya conocían el país.
Pese a que la extensión de la isla no es grande (poco más de 100.000 Km2), su accidentada orografía y la exigua red de carreteras asfaltadas obligaba a invertir una buena cantidad de tiempo en trasladarnos de un punto a otro, unido a que tan solo disponíamos de 12 días, motivó que no pudiéramos visitar todas las zonas que planificamos en un primer momento. El listado de especies observadas tan solo llegó a las 61, aunque en la isla no nidifican muchas más. Fallando sobre todo en rapaces al no poder contemplar al Halcón gerifalte y al Pigargo. De entre los lugares que visitamos yo destacaría dos por lo espectacular del paisaje y la abundancia de avifauna: El primero se trata de los impresionantes acantilados de Latrabjarg, donde se encuentra una gran colonia de aves marinas, considerada como una de las mayores de Europa, en la que se calcula que alberga en torno a un millón de aves. En sus repisas nidifican el Frailecillo, Arao común, Arao de Brunich, Alca, Gaviota tridáctila y Fulmar entre otros. En segundo lugar la mejor zona de anátidas del país, el lago Mývatn. Un gran lago de origen volcánico (como todo en Islandia) donde se pueden encontrar entre otras especies el Pato arlequin, (aunque durante el verano los machos se observan en la costa a donde se retiran después de aparearse dejando a la hembra cuando ésta pone los huevos), Porrón islándico, Havelda, Zampullín cuellirrojo, Porrón bastardo o Falaropo picofino como especies más sobresalientes. La isla carece completamente de arbolado, estando cubierta con la típica vegetación de la tundra. En ella nidifican en gran número la Agachadiza común, el Archibebe común, el Chorlito dorado o la Aguja colipinta. Otra especie que también es extraordinariamente abundante, es el Charrán ártico aunque al contrario que las anteriores nidifica en forma colonial, no dudando en picotearte la cabeza como te aproximes demasiado a los nidos. La representación de paseriformes es escasa, destacando por su abundancia el Zorzal alirrojo o el mucho más escaso Escribano nival. En fin, un magnífico lugar para conocer y disfrutar de su naturaleza prácticamente inalterada.
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