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ESCAPADA A SALAMANCA Y ALREDEDORES Texto y fotos: © Toni Zaragozí.
Durante el viaje de ida mi vista estaba puesta en la ventanilla del coche y en el cielo para poder ir descubriendo siluetas que se nos echaban encima. Milano negro y real han sido los protagonistas principales, pero los ratoneros posados en la paja y en los postes tampoco se quedan atrás. Cernícalos y siluetas de buitre también se han divisado. La gran abundancia de paloma torcaz en los parques, plazas y ribera de Tormes me ha alegrado de lo lindo. Incluso he visto un nido y unos arrullos de esta ave tan apreciada por mi. Creo que a medida que se acerca al espacio urbano se le respeta más e incluso a veces pasa desapercibida llegando a ser confundida por la mayoría como si de una paloma domestica se tratara. Las golondrinas, vencejos y aviones comunes llegan a ocupar en el caso de estos últimos fachadas enteras de alguna iglesia románica de la ciudad. No se por que se enganchan más al románico… La anécdota la hemos sufrido cuando visitando un claustro vimos el cuerpo de un juvenil de vencejo que había caído al suelo y estaba junto a los excrementos de los adultos y de sus hermanos. Cuando yo pregunto que hacemos, los más jóvenes fueron tajantes y se buscó una cajita de cartón de una basura cercana y rápidamente se le alimentó con huevo duro, claro está la parte del centro. Así se ha podido llevar hoy viernes, día 31 de julio, al centro de recuperación de fauna silvestre de Santa Faz. En el río Tormes además de sorprendernos el enorme caudal nos deslumbró sus aves: cigüeñas, garzas, ánades, gallinetas de agua, jilgueros, verderones, pardillos, golondrinas, aviones comunes, zapadores, vencejos, ruiseñores bastados, cernícalos, milanos, garcillas , mirlos y urracas. Desde el cauce se ve perfectamente la catedral nueva y la estatua que representa al libro de picaresca conocido mundialmente: “ el Lazarillo de Tormes “. No pude contener mi impulso y me hicieron una foto. Para mostrarla a mis fieles alumnos que tienen el don de poder soportarme día a día. Los días empezaban temprano para mí no para mis amigos y acompañantes. Pues lo dedicaba a recorrer los parques: Alamedilla y el cauce del Río Tormes a su paso por Salamanca en busca de cantos y siluetas que me hicieran reconocer el ave de qué se trataba. En la sierra de Francia nos encantó su majestuosidad y la impresionante subida con la vegetación a base de Quercus. Una vez arriba se pudo contemplar: colirrojo tizón, avión roquero, buitres y unas cabras hispánicas en la ladera sur-oeste. Por desgracia nos informan que se está de alerta por tener un incendio en la zona de las Urdes y que por el viento está sin controlar. Bajamos al precioso y encantador pueblo de la Alberca y aquí nos quedamos a admirarla y a comer. El sol cae de justicia. Pero esto no impide que los bares de la plaza tengan las terrazas llenas aunque a la parte de la sombra. Se observa el colirrojo tizón y la golondrina criando debajo de un alero. Por la plaza del pueblo pasea a sus anchas un cerdo que está siendo alimentado por lo vecinos y se rifará. Las noches en la plaza de España de Salamanca se vio el vuelo de la cigüeña llegando a su dormidero y la salida de una lechuza en busca de alimento. Alguna grajilla y garcilla también se aprecia. Por estas tierras no puedes pedir “jamón serrano “ ya que rápidamente te contestan aquí es “jamón de Guijuelo” ya se sabe no te acostarás sin saber una cosa más… En Ciudad Rodrigo, pueblo que ha mantenido su foso defensivo y toda la muralla tenemos la enorme satisfacción de ver una colonia de avión común en un caserón antiguo que es de piedra y que afortunadamente mantiene a todos los nidos de la colonia de este laborioso pájaro. En Zamora callejeando por sus preciosas callejuelas vi en una librería un libro que me gustó, titulado: “Histria natural y moral de las aves” tuve el impulso de agenciármelo a pesar de que es de difícil lectura pero poco a poco iré traduciendo del castellano antiguo. El autor es Francisco Marcuello. Todo en blanco y negro, tan solo algún dibujo en su portada a base de ilustración. Nos hartamos de ver cerdo de pata negra y ganaderías tanto caballar como de bueyes. Y el calor seco nos acompañó durante los seis días que ha durado esta escapada a tierras castellanas de carácter sobrio y poco amantes de carantoñas y niñerías. A mi me gusta este carácter seco y este buen hablar. Pero el 30 de julio ponemos rumbo a la “millor terreta del mon” según algún escritor que se le ocurrió calificar de esta forma a la zona de Alicante. |
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