SIERRA NEVADA Y FERRY BILBAO A PORTSMOUTH


Texto y fotos: © Jacobo Ramos.

Jacobo y al fondo el Veleta y la laguna de la Caldera.

Jaume y Paco en la cima del Mulhacén.

Cabra Montés.

Violeta de Sierra Nevada.

Sempervivum

Estrella de las nieves.

Erodium.

Agriades.

Aglais.

Plebicula

Erebia hispania.                                                                                    © Fotos: Jacobo Ramos.

DEL 2-5-AGOSTO, CUMBRES DE SIERRA NEVADA.:
 
En compañía de Jaume Ramírez y Paco González, nos acercamos a Sierra Nevada, con la finalidad de subir al Mulhacén, máxima cota peninsular. Me recordaba esa lejana juventud, en la que dentro de la mochila transportábamos todo lo necesario: comida y agua, ropa, prismáticos, cámara de fotos y más cosas. Y encima, cargados como íbamos, agachándonos casi continuamente para fotografiar las plantitas y las mariposas que, en general, eran bastante esquivas.
 
El primer día llegamos temprano a Pradollano, subiendo con un minibús a la base del Veleta, comenzando a ver florecitas, cabras monteses (muy comunes) y unos pocos pajarillos: ACENTORES ALPINOS (en las cumbres y junto a los refugios) tan mansos como siempre, COLIRROJO TIZÓN, COLLALBAS GRISES, algún PARDILLO COMÚN y las CHOVAS PIQUIRROJAS, viendo algún bando numeroso de éstas en un borreguil de las zonas más bajas.
 
Entre las maripositas de estas zonas altas, vemos varios exs. de Aglais urticae, Erebia hispana, Plebicula golgus, Agriades zullichi...  algunas de las cuales son endemismos de esta “isla” cercana al cielo ibérico. También pequeñas plantas de alta montaña, que habitan estas inhóspitas alturas: Violeta de Sierra nevada (Viola crassiuscula), amapola de Sª Nevada y otras como el Piorno Hormatophylum spinoso, Sempervivum minutum, Senecio nevadensis, Sideritis glacialis, Chaenorhinum glareosum, Erodium cheilanthifolium, Estrella de las nieves (Plantago nivalis)...las cuales dan vida y color  a este bello, pero desolador paisaje, de destrucción de la roca. También muy comunes son el abejorro Xilocopa violácea y la mariposa “nocturna” Macroglosum stellatarum.  Al día siguiente subimos a la cumbre tras dormir en un pequeño refugio, coincidiendo con la fiesta de la Virgen de las Nieves, con “mucha gente” en la cumbre del Mulhacén, ya que se permite una mayor aproximación con vehículos particulares, subiendo incluso bastantes caballerías desde la zona de Capileira, que tiene un acceso más suave. También subimos al Veleta por la tarde, disfrutando de unas vistas espectaculares. El tercer día, bajamos y nos acercamos hasta el río Genil, en Güejar-Sierra, haciendo una parte de la famosa Vereda de la Estrella, en cuyo recorrido vemos 1 LAGARTO OCELADO, mariposas comunes como Aricia cramera, Polyommatus icarus, Pararge aegeria, Celastrina argiolus, Melanargia lachesis, e Hipparchia statilinus, así como otras menos frecuentes como Polygonia c-album, Arethusana arethusa y Coenonympha dorus sbsp. andalusica. Pocas aves vimos: LAVANDERA CASCADEÑA junto al río, 1 BUSARDO RATONERO sobrevolando los montes, escoltado por 2-3 CERNÍCALOS y varios AVIONES ROQUEROS. Un refrescante baño en las aguas del Genil y una jarra de cerveza bien fría nos recupera del calor adquirido, comenzando el regreso hacia Alicante.

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DEL 12-15-SEPTIEMBRE: VIAJE DESDE BILBAO A POSTMOUTH en el Ferry Pride of Bilbao:
 
Por fin, después de varios años queriendo ir a este viaje, para observar aves marinas y cetáceos, organizado por el ornitólogo bilbaíno Gorka Ocio. Este año llevaba más de 80 personas. Yo pude ir, casi de casualidad, puesto que el cupo estaba completo cuando ya me decidí a realizar el viaje. Es un viaje espectacular, aunque también puede ser agotador, como en mi caso, que fui hasta Bilbao en un autobús que va directo desde Alicante hasta Bilbao; la vuelta, igualmente pesada. También todo el día en la cubierta del barco, de pié, escrutando el mar me pasó factura el tercer día, que fue el más espectacular…y yo con un increible dolor de espalda. Salimos de Santurce en el Ferry “Pride of Bilbao”, con cierta mar, donde olas de 3-4 metros zarandeaban ligeramente a este gran barco; al parecer llegamos a alguna ola de 6 metros que aligeró el estómago de más de uno. Aunque uno cuando lee todo lo que vimos puede parecer increíble (¡que lo es!) esto no es un parque de atracciones, y los bichos pasan cómo y cuando quieren, y cada año es diferente. Hay que estar acostumbrado a mirar con los prismáticos y el catalejo desde una superficie inestable, sin embargo las cosas se ven bien (aunque nos gustaría verlos todavía mejor…). Unas pasan cerca y otras más lejos, pero hay que saber a lo que vamos, y no somos los únicos, ya que la cubierta estaba atestada de “mirones” españoles, ingleses y franceses. Algunos van por los cetáceos, por lo que hay que conocer muy bien esos sutiles dorsos que asoman brevemente fuera del agua o la forma de los surtidores que emiten al respirar. Puedes quedarte asombrado (como nos ocurrió a unos pocos) al ver saltar completamente fuera del agua a una Yubarta o ballena jorobada fuera del agua, a unos 500-600 metros de distancia, y lo era ya que su aleta dorsal es muy característica. Hablando de mamíferos marinos, vimos muchos grupos de delfines: común, listado, Cifio de Cuvier y otros (porque nos lo contaban a los ignorantes como yo en este tipo de fauna), así como Calderones y Ballenas de varias especies. Y cómo no sorprenderse con el paso a contracorriente, junto al barco, de varios Peces luna, graciosos, saludándonos con sus aletas.              
 
Qué contar de las aves, estupendo poder observar especialmente esas marinas pelágicas que no había visto antes: Pardelas capirotadas en compañía de las más numerosas Pardelas cenicientas, banditos de Pardelas sombrías, Gaviotas de Sabine, algún Gavión. Incluso nuestra Pardela balear, así como muchos Alcatraces, varios Págalos grandes, alguno con posibilidad de Págalo pomarino y Págalo parásito. Curioso ver en alta mar Falaropos picogruesos, incluso un bando de unos 30 exs. Sobre los Paiños, habrá que volver otro año para ser capaz de diferenciar los paiños europeos, de Leach o Willson (¡palabras mayores!). Si vuelvo otro año, me lo tomaré con más calma, ya que los mejores momentos ocurren al pasar por los barrancos marinos franceses, que es cuando no das abasto para mirar aves y cetáceos. La verdad es que no acertaba nada de lo que veía, estaba absolutamente fuera de contexto…tantos años viendo pájaros, para acabar perdido…habrá que volver. Algunos compañeros llevaban varios años repitiendo y se notaba la experiencia y el dominio de este movedizo medio marino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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